miércoles, 8 de diciembre de 2010

“Está escrito: “Él escucha la plegaria”.

Deja que el corazón golpee en la puerta del Creador
Publicado en Diciembre 7, 2010 a las 9:00 pm
Pregunta: ¿Cómo puedo pensar en la corrección que nos depara el libro del Zohar, si yo siento emociones negativas, tales como el odio?


Respuesta: Lo que el corazón siente es el rezo. Si ahora en mi corazón existe el odio, este es mi rezo, “yo deseo castigar a mi enemigo”. Para poder usar correctamente esa fuerza que se oculta en el libro del Zohar durante la lectura en común, en grupo, yo debo, primeramente, preparar el corazón para que este quiera lo mismo que quiere el Creador. En la realidad, el Creador responde a todo rezo, al deseo de nuestros corazones. ¡Esta es la razón por la que nuestro mundo es tan malo!


Pero por otra parte, nos dicen que Él responde únicamente a aquel rezo que ha pasado por la “Puerta de lágrimas”. Entonces, ¿realmente responde el Creador a todo deseo, hasta los caprichos de un niño y las intrigas de los malvados?


Los cabalistas que han revelado el sistema de relaciones mutuas con Él, dicen que sí. Un ladrón que ha marcado su meta, un criminal que sale al acecho dispuesto a matar, también quiere triunfar, y también sus rezos son recibidos, ya que se trata del deseo de Maljut de Atzilut. Y todo lo que está debajo de ella, incluso nuestro mundo, le pertenece.


Entonces, ¿por qué decimos que el deseo puede subir a Maljut o puede que no suba? El asunto es que nosotros realizamos una división de dos tipos de deseos:


1. Algunos están dirigidos en la misma dirección que el deseo del Creador, y entonces se unen con el deseo Superior y son percibidos como abundancia que nos llega de Arriba.

2. Los otros no corresponden al deseo del Creador. Estos también atraen una respuesta igual desde Arriba, así como los deseos positivos, pero son percibidos como deseos negativos, de manera negativa, como una reacción negativa.


Esta división corrige a la persona cuando la hace pasar por una larga y dura serie de sufrimientos, en vez del camino corto y fácil que pasaría cuando sus deseos y los del Creador son acordes.


Por lo tanto, lo mejor es que nos preparemos para la plegaria correcta, y con ella recurramos al Libro del Zohar; ya que uno no puede sentarse en la clase sin ningún deseo. De una manera o de otra, uno quiere algo, y si el deseo está preparado de antemano, dirigido en la dirección correcta, entonces al leer en el Zohar uno está avanzando fácilmente y rápidamente.


Aparte, hay que entender que estamos en un grupo que con su ayuda aumentamos nuestra plegaria. Entonces resulta que los pensamientos de la persona no están dirigidos a la meta, entonces entra en conflicto y oposición con el grupo y siente la reacción negativa desde Arriba mucho más.


De esta forma, todo nuestro trabajo se resume en la preparación para la clase, a la lectura del Zohar y los demás libros de Cabalá. Y cuando ya llegamos a la clase, ya es difícil cambiar algo, puesto a que el corazón de uno ya está dirigido a un deseo especifico.


Por eso es que es muy importante con qué pensamientos me voy a dormir, cómo me preparo para la clase diaria de Cabalá. Esos minutos juegan un papel decisivo. No debemos olvidar la preparación física para que el cuerpo no caiga en el sueño.


Rabash escribió en su artículo 36 en “Grados de la escalera”:

“Está escrito: “Él escucha la plegaria”. ¿Por qué está escrito “plegaria” en singular, cuando en realidad Dios escucha las plegarias? si está escrito: “porque Tú escuchas la plegaria de toda boca…” Y hay que interpretar que no tenemos más que rezar una sola plegaria, que es levantar la Shejiná del polvo, que por medio de esto llegarán todas las redenciones”.


Rezar por la elevación de la Shejiná del polvo significa querer revelar al Creador, el atributo de otorgamiento y amor al prójimo dentro de mí, para asemejarme por medio de esto al Creador. Si nosotros dirigimos todos nuestros esfuerzos en una sola dirección, entonces estamos golpeando en la puerta que seguramente se abrirá.


(29034 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 7/12/10, El Zohar).

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